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PARA QUÉ VALE JUGAR A LOS BOLOS, SEGÚN LA MEJOR JUGADORA DE ASTURIAS

«Soy Miriam Velarde Soberón, nací el 7 de junio de 1991 en Panes, soy maestra de Educación Primaria en Santander. Mi padre jugaba a los bolos en la peña del bar de mi madre, El Retiro, que estaba al lado de la bolera. Yo iba a pinar (colocar) los bolos a mi padre, José Luis, cuando entrenaba con los de su peña. Así empecé yo con la afición y a jugar».

«Así que el primer recuerdo que tengo de los bolos es estar con mi padre, que ya falleció, y con la peña de mi padre entrenando. Y yo sentada, viéndoles cómo entrenaban. Tenía como 3 o 4 años. El siguiente recuerdo que tengo es: me veo así jugando con unos bolos chiquitines de juguete, pero de madera; así jugando en la acera, en el camino, ni en la bolera siquiera, como imitando a los que jugaban de verdad».

Los bolos sirven para saber de dónde vienes. «Como yo era una persona muy padrera, que siempre iba con mi padre a todos los sitios, aquello de los bolos era como un momento compartido con él. Para mí es el deporte que me ha transmitido mi padre, es como continuar una tradición. Tiene el arraigo que otros deportes no tendrían para mí. Y es un signo de identidad de donde yo soy, de Panes. Luego también creo que es un deporte que te imprime carácter. Templanza, capacidad de lucha y de gestionar las situaciones rápido, decisión…».

Los bolos sirven para saber quién eres. «Es un deporte en el que estás muy solo, un poco como los tenistas, y tienes que saber gestionarte toda esa parte. Mantener la concentración. Es un juego que engloba muchos aspectos. Tienes que estar más o menos bien físicamente, pero también más o menos bien mentalmente, porque es un juego en el que casi compites contra ti mismo. Tienes al rival, pero no es un deporte en el que haya confrontación directa. Tú tiras y sumas, tiras y sumas. Y además, al estar hablando de elementos naturales como la madera o la arena, es un juego donde no todo siempre es regularidad. A veces lo que te funciona en una bolera no te funciona en otra porque las condiciones climatológicas cambian. Todo influye».

Los bolos sirven para descubrir que las mujeres son más rápidas.  «Tengo un hermano pequeño, pero no juega nada a los bolos. Y cuando yo empecé no había ninguna mujer en Panes que jugase a los bolos. En Cantabria ya jugaban, pero yo no tenía constancia. Desde los 4 o 5 años que empecé nunca vi a ninguna mujer jugar hasta que fui a competir a Cantabria. Y eso fue a los 16 años. ¿Qué parecía? Era un poco… diferente. Déjalo en diferente. Es verdad que al principio había ciertas reticencias, pero tampoco las he vivido demasiado. ¿Despreciada? Igual. Pero fue de muy de pequeña. Pero ahora mismo no, te quiero decir. Ahora la concepción social del deporte femenino es diferente que hace 25 años. Los comienzos siempre son difíciles. Cuando empezó la Liga femenina hace 25 años era diferente la perspectiva. Ahora mismo se han dado muchos pasos adelante hacia la igualdad. Sí que se ha despertado esa conciencia de que un jugador y una jugadora invierten el mismo tiempo y el mismo esfuerzo entrenando. Aunque entendamos el deporte de manera diferente porque nosotras jugamos más rápido. También jugamos desde otras distancias… Nosotras tiramos de 9 y de 10 metros y los chicos tiran, de primera, de 16 y de 18 metros. Todo eso en la primera categoría, estoy hablando. Las chicas tardamos menos a la hora de tirar. Digamos que los hombres se lo piensan más».

Los bolos te enseñan para qué sirve el tiempo. «Cuando vas con los niños a probar a una bolera a ellos les gusta todo lo que sea lanzar, tirar. Lo que pasa es que cuando intentas explicárselo a muchos les resulta un poco aburrido por las esperas. Es un deporte que para practicarlo bien necesitas mucho tiempo y quizás igual ahora no es lo que se prima. Ni el tiempo, ni la cultura del esfuerzo es ahora lo que se prima en nuestra sociedad. Ahora es rapidez, inmediatez. Por eso la gente juega al pádel. Porque a pádel puede uno, más o menos, defenderse rápido. Jugar a los bolos es una cosa que para defenderte necesitas más tiempo. El bolo palma, sobre todo, lleva tiempo. Necesitas tiempo para conocer el juego en profundidad. Es un deporte de aprendizaje lento».

Y los bolos sirven para saber que Cantabria nos está ganando la partida a los bolos.  «A partir de mi generación ya incluso los chicos jugaban muy poco. Ahí comenzó una crisis de relevo generacional. Hay que incorporar a más gente al juego. El bolo palma quizás está más apoyado desde la parte del Gobierno regional en Cantabria. Se ve tanto en los apoyos que recibe la Federación cántabra como en la presencia que tiene en los colegios. Hay un proyecto educativo para la difusión de los bolos que se llama ‘Madera de ser’. Es un proyecto en el cual los colegios de Cantabria pueden visitar las instalaciones de la Federación cántabra y allí les explican cómo se juegan las cuatro modalidades de bolos que existen en la región. Y todos los colegios pueden solicitar visitar las instalaciones. Ahora un curso es en Primaria y otro es en Secundaria. De tal manera que todo cántabro, de una manera u otra, conoce y tiene constancia de los bolos. En Asturias, no. También la presencia en medios es muy importante en Cantabria, y eso también ayuda. Necesitamos un mayor apoyo institucional. Un lugar adonde puedas ir y te enseñen a jugar».

Referencias

La Nueva España