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El yacimiento de Suarías desvela enigmas de la Edad de Hierro

La campaña de intervención arqueológica realizada el pasado año en la sima de La Cerrosa-Lagaña, en el pueblo de Suarías (Peñamellera Baja), ha destapado toda una serie de hallazgos de gran importancia para los investigadores en esta área. Susana de Luis Mariño, conservadora del Museo Arqueológico Nacional y directora de la excavación junto al doctor en Arqueología Alfonso Fanjul, destaca a LA NUEVA ESPAÑA que los restos humanos descubiertos, datados de la Edad del Hierro, han arrojado luz sobre qué se hacía con los muertos en este periodo del que hasta ahora se carecía de necrópolis en esta zona.

“Dos cráneos de mujer pertenecen al siglo VII-V a.C., y luego hay un hueso largo de un hombre adulto con el que damos un salto hasta la Segunda Edad del Hierro, entre el siglo II a.C. y el cambio de era, época en la que se produjeron las Guerras Cántabras”, explica la arqueóloga. Este hueso largo se ha asociado a la figura de un guerrero que participó en este conflicto, ya que junto a él ha aparecido una panoplia guerrera, que De Luis califica como un conjunto “muy completo”. “La fabricación es de la zona, pero no se puede determinar si pertenece a un romano a un indígena, puesto que las armas se adquirían todas en este terreno”. También incide que los restos sean de siglos distintos, ya que “la elección de depositar el cuerpo del guerrero en esta cueva parece condicionada por el hecho de que hubiera restos humanos previos”.

Entre los elementos de la panoplia, la arqueóloga destaca el hallazgo de cuatro lanzas y la vaina de un puñal, de bronce por ambas caras, así como restos del cinturón. No solo hay elementos guerreros, si no también otros de adorno, como por ejemplo una fíbula de tipo omega, de una factura artesanal impecable. Destaca también una navaja de afeitar, que puede permitir conocer más acerca del cuidado masculino y la estética del momento.

Además, en la cueva había una gran cantidad de fauna. Estos restos de vacas, cabras y caballos se relacionan con sacrificios de animales en los banquetes funerarios, ya que en la cueva también ha aparecido un cuchillo que serviría para cortar carne.

Todos estos “tesoros arqueológicos” han sido sometidos a pruebas de Carbono 14 y se está todavía a la espera de los resultados de pruebas de ADN y de isótopos. “Todo esto lleva tiempo y seguimos trabajando en ello, además de estar pendientes de materiales similares que aparezcan en otras cuevas y en futuras campañas con las que obtengamos más información”, explica Susana de Luis, que agradece a la Consejería de Cultura que en este último año les hayan facilitado la investigación, que ha permitido establecer la sima de La Cerrosa-Lagaña como uno de los territorios subterráneos más ricos en muestras de la Edad de Hierro y el comienzo de la romanización.

Referencias

La Nueva España