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null CÓMO TRAER A MIL GUIRIS A APRENDER ESPAÑOL EN PANES

CÓMO TRAER A MIL GUIRIS A APRENDER ESPAÑOL EN PANES

Para conseguir que un millar de británicos vengan a aprender español a Panes hace falta esto:

Una profesora. "Nací en Santiago de Compostela hace 46 años. Con 3 años vine aquí con mi madre, que era la médica del pueblo. Estudié Políticas en el País Vasco, luego estuve en el Reino Unido once años, entre 2001 y 2012, trabajando en recursos humanos del Ayuntamiento de Cardiff, y llegó un momento en que me quise volver a España. Desde hace tiempo tenía en la cabeza esta idea de montar una escuela de español para extranjeros que pudiera combinar la enseñanza del idioma con actividades en la naturaleza, se me dieron las circunstancias y decidí lanzarme. Y eso que no tenía experiencia empresarial previa ni nada. Había trabajado para el sector público en el Reino Unido. Ha sido una gran aventura, la verdad".

Un poco de señardá. "No te sabría decir por qué volví realmente. Echaba de menos el estilo de vida, el estar cerca de mi familia. En parte por la muerte de mi abuelo, luego de mi abuela. Ya en 2008 tenía muy claro que quería irme, pero con la crisis financiera todo el mundo me decía que si estaba loca, que no me volviera, que no había trabajo. Después de tres años esperando decidí que mi vida no la podían llevar los datos macroeconómicos, que ya me apañaría. ¡Estaba allí muy instalada, tenía casa, trabajo fijo, un marido... Tenía mi vida montada. Pero llegó un momento en que no quería más".

Un plan que cambió. "Mi plan inicialmente no era volverme a Panes, era volverme al Norte. Pensé más en Bilbao, Santander, Oviedo, Gijón... un entorno más urbano. Pero al decidir hacer lo de la escuela tenía claro que tenía que estar cerca de los Picos. Yo tenía vivienda en Panes, estaba aquí mi familia y lo lógico era venirme aquí. Fue un acierto, he recibido ayuda de todo el mundo. Y eso que alguno me decía: ¿cómo vas a conseguir que vayan allí guiris a estudiar español en mitad de ninguna parte? Pues mira, llevo nueve años con la escuela abierta. Calculo que andarán rondando ya los mil alumnos". 

Una buena idea. "Digamos que la idea era el combinar un curso intensivo de idioma con actividades en la naturaleza, fundamentalmente con senderismo. La mayoría de la gente viene a hacer un curso de una semana. Yo les ayudo a encontrar transporte y alojamiento en la zona. Hacen cuatro horas de curso durante la mañana y unas cuatro o cinco horas de paseos por la tarde. Mi mayor mercado es el Reino Unido, lo conozco más culturalmente. Los clientes me llegan o a través de una agencia o de mi web. Del mercado británico me llegan a través de una agencia de ecoturismo y turismo responsable que gasta un pastizal en marketing y funciona muy bien".

Muchas señoras inglesas que viajan solas. "El español es una lengua con mucho potencial ahora mismo. Hay mucho crecimiento a nivel mundial, cada vez se estudia más en el extranjero. Para mi sorpresa, mi cliente tipo es una mujer jubilada o semijubilada que viaja sola. Yo pensé que iba a atraer a jovencitos montañeros, pero no. Lo que vienen son muchas señoras. No sabría decirte exactamente por qué. En parte porque hacemos un producto muy personalizado, muy acompañado, que da mucha confianza. Es gente que, en general viaja mucho, y que quiere mantenerse activa física y mentalmente. Parece mentira, pero hay un montón de gente así".

Ganas de devolver lo que te dieron. "Para mí es un lujazo estar en un pueblo tan pequeño y al mismo tiempo relacionarme también con gente de todo el mundo, con historias y vidas muy interesantes. Y muy diferentes. Y además digamos que me enorgullece poder devolver también algo al sitio donde crecí porque, bueno, el negocio funciona muy bien para la escuela, pero también para los taxis, los hoteles, los restaurante, los bares....". 

Tesón pese a los obstáculos. "Durante la pandemia me puse a organizar una asociación de pequeñas academias de español por toda España y somos ya 18 miembros. Porque cuando abrí la mía me encontré más sola que la una. No tenía experiencia empresarial ni conocía nada del sector. Además, tenemos un programa "Leader" en el Oriente que es para matarlos porque solicité una ayuda y no me la concedieron porque decían que no era viable económicamente. Promocionan desarrollo rural no sé muy bien cómo. Apoyo cero. Después de tenerme tres meses haciendo y moviendo papeles y planes de viabilidad y no sé qué, me obligaron a retirar el proyecto, así, directamente. Un desastre absoluto. Y yo no es que genere ingresos para mí, es que hay un hotel que ha estado viviendo de mis estudiantes hasta que han cerrado hace poco porque se han jubilado; también hay dos taxistas que mueven gente de Santander y de Bilbao a Panes todos los fines de semana durante ocho meses del año, hay restaurantes y bares donde la gente consume... El desarrollo no es solo para mi negocio, beneficia realmente a la gente".

Y ganas de estar zen. "Para nada me arrepiento de haber vuelto a Panes. Me volví a casar, qué te parece, y tengo un niño de 5 años. Estoy encantada de estar en el pueblo, llevo una vida superzén. Trabajo mucho pero llevo una vida muy zen. Vivo a 200 metros de mi oficina, estoy rodeada de la gente que necesito, muy a gusto en el pueblo, me gusta estar cerca de mi familia. Creo que ahora mismo no volvería a un entorno urbano ni volvería a trabajar para otro o para una empresa si puedo evitarlo. Me gusta trabajar para mí misma y hacer las cosas como me parece que tienen que hacerse. También, al volver a España me he perdonado todos los años del brexit que me parecían bastante horrorosos".

Referencias

La Nueva España